domingo, 23 de octubre de 2011

The black book of Anne Black pag.6

-Has perdido- susurro edward al oído de anne.
Como una pantera negra, edward fue a la caza de un candidato, un joven de no mas 25 años, barba incipiente y cabellera rojiza…. anne recordaba a ese muchacho de la clase de ingles que compartía junto a kat, edward y quienes cursaban en la facultad de ingienerìa. Aprovechando dicha coincidencia, edward le manifestó a aquel joven su observación de que no tenía compañeros y que se ofrecía a unirse al grupo de estudio, a nuestro grupo, solo por las clases de ingles. Edward le aseguro que su ingles era prodigioso, de modo que al no tener mucha idea de la materia, el nuevo integrante temporal del grupo acepto gustoso de unirse.
Mientras se sentaban nuestros personajes en una mesa llenos de oídos entrometidos, anne escribía incomoda en una hoja: “ Ganaste, que perdí además de mi dignidad y mi apuesta?” para lo que edward responde “la dignidad la perdimos cuando nos conocimos (jaja) solo quiero que te despeines y te hagas un peinado muy ridículo pero que es de mi cantante favorito de música durante tres días”. Después de objetar con la mirada ante aquella propuesta, anne se encontró con la mirada de kat afirmando el deber de cumplir con las apuestas por lo que la siguiente mirada se le dirigió a edward confirmando toda propuesta de abandonar su dignidad.
Luego de terminado el almuerzo, se fueron a un espacio abierto dentro del predio de la universidad, donde se sintiera algo de libertad luego de estar encerrados toda la mañana. De la nada, una conversación surgió:
-      Así somos los solteros, dispuestos a todo- sugirió anne.
-      Somos algo muy parecido a una secta- dijo edward.
-      Nada de secta, suena muy secreto- opino kat.
-      Algo así como un club, una especie de grupo selecto pero con un nombre y una afinidad o cualidad en común- dijo anne.
-      Pero muy patético seria nuestro club, como cualquier club de solteros que buscan no seguir siendo solteros- bromeo kat.
-      Entonces seriamos un club de solteros, el mejor y más patético de todos, el club de los solteros patéticos- dijo edward con voz a inauguración.
-      ¿Por qué?- opino Kat.
-      ¿Por qué no?- dijo anne sonriendo.




Todo soy vos y ya no soy mío
Quien soy que no me reconozco
Si ya no te encuentro,
Si estoy en tu olvido
Es una perdida de tiempo
Cada suspiro y cada paso
Mil batallas de amor pierdo
Pero vale todo si al final te gano
Todas mis lágrimas son insípidas
Se disuelven de tanta tristeza
El corazón colapso tantas veces
Que a veces se cree muerto
No sos para mí pero soy exacto para vos
Soy tus ojos sos mi voz
Soy tu olvido sos mi recuerdo
Sos los segundos de mi vida
Soy los años luz en tu pasado
Eras el amor de mi vida
Era solo alguien para hablar
Serás el siempre nunca nada
Y yo y vos nunca nada será.

jueves, 13 de octubre de 2011

The black book of anne black

Una vez mas, solo el recuerdo amargo de una noche de tristeza que el día  ayuda a olvidar, aunque sea hasta una nueva noche.

-         La espera se hace desesperante- dice edward con un brillo en ojos tan obscuros como el olvido acompañada de una sutil mueca que se delineaban  en sus tenues labios.
-         Es solo cuestión de tiempo, esperemos- sentencio anne.
Un grupo de estudiantes dirigía las miradas hacia delante, algunos comentaban que podía estar pasando otros protestaban, otros se sumergían en conversaciones monótonas pero nadie sugería un ápice de conocimiento sobre aquella situación. Unos instantes pasaron y una señora de un porte prominente se disponía a hablar a un cuantioso grupo de estudiantes atestados en la cantina para almorzar, casi tan hambrientos de comida como de conocimientos.
Cuando la señora empezó a exponer que un problema de costos y presupuestos afectaría el precio del almuerzo, el precio del “menú” (mejor conocido en la jerga estudiantil) y que en ese momento, no en otro mas oportuno, se debería elegir si aumentar o eliminar (ninguna opción favorable). Como la mayoría, aquel grupo de individuos, con poco tiempo compartido y coincidencias desconocidas, se encontraban desarrollando una amistad a prueba de todo, incluso de ellos mismos. Anne hablaba con edward sobre una tesis de un alumno de EE UU sobre el atentado del 11 de septiembre y que habia puesto toda la información recolectada en un video amateur. Kat se encontraba absorta en su cuaderno de dibujo, realizando trazos que luego se convertirían en triviales, y su nombre en el centro de los mismos. Anne daba vistazos de lo que hacia kat, ya que una de las fascinaciones de ella era el dibujo de rostros en carbonilla.
-Demasiada carne para nuestro paladar hambriento- objeto kat.
Captando el doble sentido de la frase, tanto edward como anne esbozaron una sonrisa cómplice e interrumpieron su conversación y la derivaron hacia lugares insospechados. Cuando ambos hermanos expusieron su condición de soltería pasajera, anne les contó sobre su misma condición, y concluyeron que mas una condición, les parecía una elección, algo mas patético, pero decisión propia al fin. Luego de que una voz propusiera una única solución y unos cuantos aplausos resolutorios dictaminara el fin de aquella asamblea improvista de oportunismo y seriedad, mientras avanzaba a paso de hormiga la extensa fila para retirar el almuerzo el cual las cocineras hacían lucir su ingenio y experiencia, edward le propuso a anne una apuesta. El le iba a elegir a un hombre o el intento de uno, de toda esa multitud, un novio. Anne incrédula y hasta poco receptiva con aquella propuesta le re planteo la apuesta y le dijo – alguien solo para recrear la vista, tenes tiempo para hablar con un desconocido hasta que lleguemos a recoger nuestro almuerzo. ¿Es un trato?-
-Es un hecho- sello edward con un apretón de manos. 
Mientras la mirada selectiva y aguda de edward escaneaba a posibles candidatos, kat y anne se sumergieron en una conversación sobre dibujos y tattos, un arte dentro del arte del dibujo.
Casi cuando las esperanzas de ganar de anne se conformaban en realidad, una frase sentencia a nada cualquier expectativa se disolvía.