domingo, 20 de marzo de 2011

The black book of Anne Black pag.4

Una vez pasado un tiempo prudencial (alrededor de 5 minutos) quedo establecido que si algo incomodaba tanto a aquel insólito grupo eran los silencios incómodos. Y a partir de establecer muchas coincidencias y similitudes, desde el momento que estaban en la fila para recibir el almuerzo (previas instrucciones de compra del menú) hasta que llevaron los platos para que dispongan de su limpieza, sucedió algo inesperado. Una alianza, algo parecido a la amistad o algo parecido a una sociedad, existía entre este grupo un sentimiento en común que muy pronto no solo descubrirían, sino que le pondrían el nombre.

Olvídense de mí si he muerto
Porque ya solo soy un recuerdo
Que con el tiempo también perece
No hay amor ni odio
Ya no existe el “si entonces”
Si hubo secretos me los guardo para siempre
En vida no se porque no se dijeron
Me sobraron excusas y me faltaron motivos
Ese amor ya me mato aun vivo.
Recordame si te falto
Pero no extrañes mi recuerdo
Y te dije demasiados alguna vez
Mas nunca dije yo te quiero.

A.B.

“Eso le pasa por haberse enamorado de la persona que mas quiso.”

T.B.A.B.

_Nada estaba en calma, Anne volvía a recordar a su único amor, aquel amor platónico que nunca le regalo momentos compartidos, sino el sinsabor de jamás y nunca, si es que existe tal trago, creo que seria amargo.
Y en la desdicha de su propia excusa, sentada en el rincón mas húmedo del baño, anne cierra la ducha casi helada y abre los ojos para contemplarse en el espejo con rastros de vapor convertido en lágrimas sin sabor, tal como sentía su lengua, sin sabor a felicidad. Sus parpados se habían deshinchado casi del todo, por lo que se apuro a salir del baño y refugiarse en su cuarto, y la noche borraría cualquier testimonio de tristeza.

Quiero ahogar el vacío
Que se expande en mis costillas
Que ahoga mis pulmones
Y me deja sin aire
Una cáscara de cuerpo como excusa
Donde refugia una soledad libre
Quizás esta vez la ilusión no fue suficiente
Y duerma consciente en un sueño imposible.

The black book of Anne Black pag.3




_Pero me extraña Anne que no aproveches este tiempo antes de almorzar para estudiar, sabes que lo digo por tu bien_
_ Y cuando no me aconseje o no me contradiga ese día pensare que el mundo se ha vuelto demasiado cuerdo_ sentenció Anne.
Con una mirada cómplice, Tita dirigió su mirada para el techo de aquel comedor, o mejor dicho cantina, tratando de hallar fuerzas para no seguir en una posible discusión que terminaría sin ganadores. Para ello, cambio rotundamente de tema.
_Aun me debe un dibujo mío, puede ser sin dientes si quiere_
_Cierto. No me olvido, solo que apenas encuentro tiempo para pensar, estudiar y seguir pensando en la vida_
_ Y como es eso de no tener tiempo para una amiga_
_ El tiempo para usted lo tengo. Me cuesta encontrar tiempo para hacer algo. Pero no se preocupe, su dibujo va a hacer el mejor cuando mi inspiración lo requiera. No tenga la menor duda.
-Así lo espero Srta. Anne-
-Así será querida Tita-
En ese instante, un muchacho de mirada aguda y ropa completamente obscura como una sombra se asomaba por la puerta de entrada de la cantina. Era parecido a un vampiro de no ser porque no mostraba alguna debilidad por los débiles rayos del sol que podían llegar por las pequeñas ventanas semitapiadas.
Y en segundo instante, lo seguía Kat. Aunque por separado parecían dos personas completamente diferentes, juntos eran una combinación, de personas, de ropa o personalidad. Era fascinante su diferente parecido.
_ Tierra comunicándose con la luna, ¿anne estas ahí?- me dijo Tita tratando de sacar a anne de su mundo.
_ No pasa nada, los pensamientos me dejaron sin palabras. Además vi a alguien conocido, nada mas_
_ ¿Quien?_ dijo Tita doblando su cuello ligeramente junto con un movimiento de ojos zigzagueante para un escrutinio rápido hacia las personas que eran desconocidas. (Táctica “la del cuello”).
_ Hey hola!!_ Dijo Tita a aquel muchacho vampiro.
_Mi niña! ¿Como anda?  Que bueno ver caras familiares en tal lugar desconocido_ dijo con una sonrisa teatral.
_Hola Kat, bienvenida a la cantina_ Saludo Anne.
_ Hola Anne. ¿Te acordas que dije que venia con mi hermano? Bueno te presento, Anne el es Edward, Edward ella es Anne- dijo Kat casi ceremoniosamente.
_ Hola Edward. Un gusto. Creo que no hace falta que te presente a Tita_
_ Mucho gusto Anne. No hace falta. Tita y yo nos conocemos desde hace tiempo. Íbamos a la misma secundaria._
_Es cierto_ afirma Tita _ en aquel entonces éramos inseparables; si bien ahora no nos vemos seguido, aun conservamos esa amistad tan especial.
_ O sea que seriamos medias hermanas_ dijo Kat en un tono irónico.
_ Y me convertiría a mi en prima de ustedes_ dijo Anne _ buenísimo, quien tiene el placer de compartir el primer día de estudio junto a su familia, pocos he de decirles, por favor tomen asiento.

sábado, 5 de marzo de 2011

The black book of Anne Black pag.2

Cuando toda esperanza por entender estaba por abandonar su mente y así poder salir silenciosamente como un amante de la cama, un tímido golpe de dedos tintineaba en el hombro de Anne.
Una muchacha se disponía a hablar con Anne que sacaba de su personalidad aquella sonrisa sociable y oportuna, que la joven desconocida interpreto como un saludo amistoso.
-      Discúlpame- dijo la joven rubia y de tez blanca.
-      Si, decime- contesto Anne
-      Te estas llevando mi mochila- contesto gentilmente la muchacha de anteojos soberbios y voz robusta.
Ante la idea de que una completa extraña se diera cuenta de la completa capacidad de Anne para ser despistada (ni paso por su mente que la considerara ladrona), anne se sentó y sutilmente le devolvió la mochila a su dueña y con un gesto de “tengo una muy parecida” tomo la suya, se aseguro de que no había miradas que lo objetaran cualquier posible robo, y se apuro a salir.
Cuando estaba en las escaleras por descender al comedor mejor conocido como cantina, la misma voz robusta de aquella muchacha la llamo por el nombre de los desconocidos: -Che!- Por la respuesta en forma de chiste de anne: -¿Algo mas te robe y no me di cuenta? –
-No (risas).
- Quería saber si vas a cantina para guardarnos lugar a mi hermano y a mí. Dicen que puede ser caótico encontrar lugar en la hora de la comida- sonrió.
- Te mintieron- dijo anne – puede ser fatal- puntualizo.
Más risas cómplices.
-Por cierto, soy Anne Black.
-y yo Catherine pero todos me dicen Kat Von D-.
-¿No hace falta que nos demos las manos?- dijo anne
- Mientras no nos crezca bigotes y veamos a las mujeres como objetos sexuales, creería que no- dijo Kat seriamente.
-(risas) OK, los espero en la hora del almuerzo-
-Hasta entonces-.

Una línea se transforma en un círculo sobre una hoja de cuaderno, y surgen más líneas que comienzan a darle forma a lo que se asemejaba a un rostro humano; y cerca de los borrones y líneas borradas, detalles e imperfecciones que divisaba una personalidad a aquel rostro y un sin fin de piruetas en el aire del lápiz de carbonilla que reposaba en las manos sucias de Anne.
_ ¿A quien dibujas ahora querida Srta. Black?_ Dijo una voz muy familiar.
_ A usted no la podría dibujar, porque me causaría mucho trabajo dibujar semejante sonrisa, sabe que dibujar los dientes, aun siendo caricaturas, me cuesta mucho_ dijo anne seriamente.
_ Menos mal, y yo creía q usted sabia hacer de todo_ dijo Tita.
_Lo que se dice todo, no. Me gusta creer que soy humana, que me equivoco y que tengo limitaciones._
_ Así me gusta, ser modesta ante todo_
(Risas)