sábado, 5 de marzo de 2011

The black book of Anne Black pag.2

Cuando toda esperanza por entender estaba por abandonar su mente y así poder salir silenciosamente como un amante de la cama, un tímido golpe de dedos tintineaba en el hombro de Anne.
Una muchacha se disponía a hablar con Anne que sacaba de su personalidad aquella sonrisa sociable y oportuna, que la joven desconocida interpreto como un saludo amistoso.
-      Discúlpame- dijo la joven rubia y de tez blanca.
-      Si, decime- contesto Anne
-      Te estas llevando mi mochila- contesto gentilmente la muchacha de anteojos soberbios y voz robusta.
Ante la idea de que una completa extraña se diera cuenta de la completa capacidad de Anne para ser despistada (ni paso por su mente que la considerara ladrona), anne se sentó y sutilmente le devolvió la mochila a su dueña y con un gesto de “tengo una muy parecida” tomo la suya, se aseguro de que no había miradas que lo objetaran cualquier posible robo, y se apuro a salir.
Cuando estaba en las escaleras por descender al comedor mejor conocido como cantina, la misma voz robusta de aquella muchacha la llamo por el nombre de los desconocidos: -Che!- Por la respuesta en forma de chiste de anne: -¿Algo mas te robe y no me di cuenta? –
-No (risas).
- Quería saber si vas a cantina para guardarnos lugar a mi hermano y a mí. Dicen que puede ser caótico encontrar lugar en la hora de la comida- sonrió.
- Te mintieron- dijo anne – puede ser fatal- puntualizo.
Más risas cómplices.
-Por cierto, soy Anne Black.
-y yo Catherine pero todos me dicen Kat Von D-.
-¿No hace falta que nos demos las manos?- dijo anne
- Mientras no nos crezca bigotes y veamos a las mujeres como objetos sexuales, creería que no- dijo Kat seriamente.
-(risas) OK, los espero en la hora del almuerzo-
-Hasta entonces-.

Una línea se transforma en un círculo sobre una hoja de cuaderno, y surgen más líneas que comienzan a darle forma a lo que se asemejaba a un rostro humano; y cerca de los borrones y líneas borradas, detalles e imperfecciones que divisaba una personalidad a aquel rostro y un sin fin de piruetas en el aire del lápiz de carbonilla que reposaba en las manos sucias de Anne.
_ ¿A quien dibujas ahora querida Srta. Black?_ Dijo una voz muy familiar.
_ A usted no la podría dibujar, porque me causaría mucho trabajo dibujar semejante sonrisa, sabe que dibujar los dientes, aun siendo caricaturas, me cuesta mucho_ dijo anne seriamente.
_ Menos mal, y yo creía q usted sabia hacer de todo_ dijo Tita.
_Lo que se dice todo, no. Me gusta creer que soy humana, que me equivoco y que tengo limitaciones._
_ Así me gusta, ser modesta ante todo_
(Risas)



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